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Diagnóstico, tratamiento y prevencion de las caries infantiles

Caries en niños y adolescentes.

La caries dental es una infección del diente; es una enfermedad bacteriana destructiva de las estructuras dentales producida por unas erie de microbios que viven en nuestra boca. Las caries son, además, la enfermedad crónica infantil más común.

Al comer, los azúcares ingeridos que se han quedado en la boca se metabolizan por la placa bacteriana y atacan la estructura mineral del esmalte provocando su desmineralización. Se desarrola sobre las superficies dentales con nula o escasa limpieza. La prevalencia de caries en dentición temporal, lo que la gente conoce como “dientes de leche” es del 36% según la última gran Encuesta Nacional sobre Salud Oral en preescolares de 2007.

La caries de la primera infancia o “Caries del Biberón” puede producirse desde el mismo instante en que aparecen los primeros dientes en la boca del niño. Desde este mismo instante, pues, es conveniente empezar la limpieza bucal en sus dientecitos, que se llevará a cabo con una pequeña gasa húmeda. Sin embargo, el factor tiempo juega también un papel importante. Cuanto más se tarde en iniciar los procesos de higiene dental, más probabilidades tendrá el niño de presentar caries.

La caries la ha de diagnostica el dentista y, en el caso de los niños, el especialista en odontopediatría mediante las revisiones periodicas que han de tener lugar cada seis meses. La primera señal es la aparición de un cambio de color en el diente que se vuelve blanquecino y sin brillo. Después se observa un borde amarillo, marrón o negro a nivel de la zona careada. En la fase más visible, aparece la pérdida de sustancia y el socavón del esmalte se acaba rompiendo. La caries se suele iniciar en los sitios de retención de comida, por eso los molares (los que mastican y en los que es más habitual que se despositen los alimentos) son los más susceptibles de padecer esta enfermedad.

Inicialmente, tendrá que distinguirse si se trata de dentición primaria o permanente. Si la lesión llega al nervio y estamos ante dientes temporales se realiza una pulpotomía o tratamiento del nervio wue nada tiene que ver con las endodoncias realizadas en dientes definitivos. Si la caries no afecta al tejido nervioso del diente, se obtura mediante una pasta (empaste). Cuando la caries ha provocado un agujero grande en el diente se aplican unas coronitas metálicas muy prácticas. Su finalidad es actuar como mantenedor se espacio a la vez que facilita que el niño pueda masticar bien.

Solo se extrae el diente cuando no hay más remedio; es decir cuando la infección obliga a su extracción porque se han destruido las raíces del diente y éste es inviable. En estos casos, siempre hay que instalar un mantenedor de espacio para evitar que se pierda espacio necesario para la correcta ubicación del diente permanente.

A veces, los dientes definitivos salen con malformaciones, manchas o lesiones secundarias a la infección que tuvo el diente de leche en su día y no se trató de forma adecuada. Por ello, es un gran error pensar que, puesto que algún día se le caerán los dientes de leche, no hay que preocuparse demasiado por su cuidado.

 

Fluoruros.

           

La utilización del flúor en odontología como prevención, desarrollada desde la década de los 40, ha modificado considerablemente tanto las tasas de presentación de la caries como sus patrones de evolución. Hoy podemos afirmar que el uso de los fluoruros, en cualquiera de sus formas de presentación, ha sido el principal factor responsable del descenso de la prevalencia de la caries. Multitud de ensayos clínicos  han demostrado que la administración de fluoruros en seres humanos reduce significativamente su número de caries dentales.

Hoy en día, sin embargo, parece más acertado distinguir entre los efectos que la utilización del flúor produce al actuar durante el período de formación del esmalte de los dientes, incluso antes de que el diente erupcione, y los efectos producidos cuando el diente ya ha erupcionado y está en contacto con el medio oral. La acción preeruptiva del flúor sobre el esmalte se debe, al procedente de los alimentos y la acción de compuestos fluorados como el agua fluorada y las tabletas que se ingieren durante la formación de los dientes. La acción posteruptiva del flúor sobre el esmalte ha adquirido una importancia por su relación con la disminución en el número de caries. Además del efecto indiscutible de los dentífricos, geles y colutorios con compuestos apropiados, se admite la existencia de un efecto a partir del agua fluorada. Cuando el esmalte, la dentina o el cemento de los dientes se exponen a altas concentracionesde flúor se produce una precipitación de iones calcio  (que, obviamente, se encuentran en gran cantidad sobre la superficie dentaria), lo cual

provoca que se forme fluoruro cálcico, que es un compuesto muy poco soluble. Este depósito de flúor sesuele acumular sobre la placa bacteriana, en la que pueden encontrarse entre 5 y 50 partes por millónde flúor, quedando disponible de esta forma para actuar sobre la superficie del diente.

En la caries dental, las bacterias de la placa metabolizan los glúcidos aportados al comer, produciendo ácidos orgánicos que circulan por la placa hasta llegar al esmalte y disolver los cristales de apatita, provocando la liberación de calcio, fosfato y flúor en el proceso de desmineralización. Cuando disminuye la acidez, entonces el proceso se invierte; los iones presentes en la superficie del esmalte vuelven a combinarse y los cristales de apatita desestructurados se reconstruyen. Esta fase se denomina remineralización.

Estos ciclos se suceden de forma continua. De hecho, sólo aparece la caries cuando predomina la fase desmineralizante sobre la remineralizante. La acción del flúor sobre estos procesos es doble: el flúor inhibe el proceso de desmineralización, y además acelera de forma significativa la remineralización, acelerando las reacciones que provocan la precipitación de iones, calcio y fosfato. Las aplicaciones a alta concentración (favorecidas por elementos exógenos como tabletas o la ingesta de aguas carbonatadas con alto contenido en flúor) favorecen la precipitación brusca de fluorapatita y fluorhidroxiapatita en la superficie de las lesiones iniciales del esmalte (mancha blanca), que parecen ser mucho más resistentes al ataque ácido producido por el metabolismo bacteriano. La utilización de dosis de flúor en el agua superiores a 1,2 partes por millón parece mejorar significativamente su efecto en la reducción de caries, aunque su ingestión continuada sólo se recomienda cuando la formación de los dientes ha finalizado, para evitar los posibles efectos negativos de la fluorosis. Como la calcificación de los incisivos permanentes se produce desde el nacimiento hasta los 5 años de edad, desde el punto de vista práctico sólo es en este período en el que debemos prestar algo más de atención para que los pacientes no reciban demasiado flúor sistémico, hallándose el período de mayor susceptibilidad a la fluorosis entre los 2 y 3 años. Así que el uso de aguas carbonatadas deberá ser sólo esporádico en estas edades. Pero a partir de los 6 años puede administrarse, y de hecho es recomendable en muchos casos, entre otras razones porque ayuda a prevenir las caries, sobre todo en pacientes con predisposición especial.

El uso de compuestos fluorados tiene como objetivo primordial, pues, el aumento de la resistencia del diente al ataque de la caries. Como existen pacientes en todas las consultas odontoestomatológicas que son malos colaboradores y no colaboran en la prevención de la aparición de patologías, como la caries dental, mediante un cepillado apropiado y el uso de dentífricos fluorados, una alternativa de gran eficacia parece ser la ingesta cotidiana desde la juventud de aguas carbonatadas.

 

 Selladores de fisuras.

 

Los selladores de fisuras en odontología infantil son una de las técnicas de prevención de caries dental más eficaces. Los selladores se colocan sobre las superficies oclusales de los dientes y forman una barrera inmediata sobre una de las zonas más susceptibles de ser atacadas por caries dental. Su utilización no se debe contemplar como una manera aislada de prevención, sino como una parte de un programa integral de prevención de caries.

En un programa integral de prevención se incluye además, el uso de fluoruros, un control de placa bacteriana y un control dietético.

Dado que los selladores de fisuras usados en odontología infantil no poseen un componente activo, su función preventiva se debe única y exclusivamente a su capacidad de adhesión al esmalte que permite rellenar y aislar físicamente los surcos y fisuras del medio oral. Las caries no se podrán formar en estas zonas del diente mientras el sellador de fisura permanezca intacto.

Los selladores usados en odontología infantil se revisan por el odontopediatra cada 6-12 meses y se vuelven a aplicar en casos de detectarse una pérdida parcial o total del material.

El principal riesgo, es la posibilidad de progresión de caries debajo del material. De todos modos, este riesgo no se ha podido comprobar en múltiples estudios microbiológicos y clínicos que se han realizado. Pero el odontopediatra deberá asegurarse que no existan caries incipientes en los surcos antes de aplicarlo.

Otro riesgo potencial es el posible aumento de la susceptibilidad de caries en casos de que la restauración de odontología infantil se desprenda. Este riesgo también se ha debatido, dado que hay estudios que demuestran que aun después de desprenderse el sellador, aun suele quedar restos de resina en el fondo de la fisura.

Las resinas no son toxicas ni cancerígenas. Además estudios histopatológicos han demostrado la total inocuidad sobre la vitalidad pulpar.

Se debe contemplar el sellado de todos los dientes permanentes posteriores en pacientes especiales. Es decir, aquellos con compromiso médico, minusvalía física o mental, procedentes de grupos sociales marginados y por tanto sometidos a mayor riesgo.

En niños con numerosas caries también está indicado el sellado de los molares permanentes. En cambio no están indicados los sellados de fisuras en niños libres de caries dental. Los selladores se aplicarán tan pronto como la erupción del diente lo permita y en cualquier caso con urgencia en los primeros 2 años tras la erupción.

Los selladores de fisuras son un método efectivo durante todo el tiempo que permanecen adheridos al diente. El ahorro de caries debido a esta técnica de prevención, depende del tiempo que está en boca. Tiene una efectividad del 85-90% al año y del 50-60% a los siete años.

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