Todo para su bienestar fisico y mental

La psicologia del niño en la segunda infancia 7-11 años

La segunda infancia del niño

La cronología de la segunda infancia puede situarse entre los 7 y los 11 años, considerado como un periodo prepubertal. Es un periodo marcado por la escolaridad y, consecuentemente, por el proceso de socialización por los iguales. Osterrieth califica la primera parte de esta etapa(entre los 6 y 9 años) de disgregación de la subjetividad primitiva, y la segunda parte(entre los 9 y 12 años) como madurez infantil.

El ingreso en la escolaridad y el trato con sus iguales, unidos a los profundos cambios intelectuales, hacen que se disgregue el psiquisimo egocéntrico primitivo el niño adopte actitudes mucho más realistas. Los iguales llegan a ocupar en la vida del niño la misma importancia que antes habían tenido sus padres. Al principio de ese periodo los grupos infantiles son muy inestables, pero al final llegan a tener una extraordinaria cohesión. Estos grupos perfectamente estructurados reciben el nombre de pandillas, y en ellos el niño tiene posibilidad de hacer experiencias de socialización y de vida democrática.

En este periodo, el niño accede a las operaciones y cuenta ya con una inteligencia lógico concreta, que es capaz de razonar sobre aquellos aspectos de la realidad que manipula o percibe. Al final de este periodo, con el inicio de la adolescencia, el niño podrá razonar con signos separados de lo real, lo que marca el inicio de las adaptaciones lógico formales propias del ser humano adulto. El niño se encuentra en el llamado periodo de latencia, en el que sus pulsaciones libidinosas son sistemáticamente reprimidas. Estamos en un momento adecuado para la educación sexual del niño.

Los cambios intelectuales, unidos al progresivo proceso de socialización, modifican seriamente la conciencia moral infantil primitiva. La conciencia moral del niño mayor busca ya razones intelectuales, se ha democratizado de  tal manera que el niño deja de considerar como aceptable lo que manda o prohíbe la autoridad, para tener en cuenta lo que manda o prohíbe el grupo de los iguales en que se encuentra integrado. La moralidad autoritaria de los padres ha sido sustituida por la moralidad democrática de los iguales.

En esta etapa es posible constatar importante progresos psicomotores en fuerza muscular, coordinación estático dinámica, realización de movimientos simultáneos, así como la precisión y rapidez de movimientos. Los niños en general, son más fuertes que las niñas y prefieren los juegos violentos. Las niñas prefieren los juegos que requieren mayor habilidad. Los progresos psicomotores van a tener gran importancia en el aprendizaje de la escritura.

Desarrollo cognitivo

Hacia los siete años aproximadamente, año mas año menos, el niño toma conciencia de la existencia de las transformaciones reversibles que tienen lugar en un objeto o conjunto  de objetos. Ha accedido a las operaciones que sólo son posibles cuando las transformaciones reversibles están en función de la noción o esquema de conservación.

La reversibilidad es algo que el niño puede comprobar directamente. Ante la bola de plastilina que cambia de forma ya está seguro que la cantidad de plastilina  permanece constante, porque, mediante nuevas manipulaciones, es posible volver a la misma formal original. Lo mismo razona ante el conjunto de perlas o el agua que cambia de un frasco a otro diferente. La adquisición del pensamiento operacional coincide con una sustitución de la actitud egocéntrica infantil por otra más descentrada. El niño renuncia a sus egocéntricos puntos de vista, y representa las transformaciones no como se le ofrecen a su punto de vista egocéntricas, sino descentradas. La descentración consiste en la consideración de las transformaciones acontecidas en el objeto prescindiendo de los propios puntos de viste egocéntricos.

En el proceso de descentración debe jugar un papel importante la intersubjetividad, ya que el niño hace repetidamente la experiencia de que las mismas cosas y acontecimientos son observados igualmente por los otros, de lo que parece deducirse que las transformaciones que tienen lugar en los objetos sólo pueden explicarse por lo que acontece en ellos mismos. El niño es capaz de razonar durante todo este periodo sólo sobre aquellas facetas de la realiad que puede percibir y manipular, de ahí que hablemos de una lógica concreta en contraposición a la lógica abstracta que es capaz de operar con signos separados de lo real. Las operaciones concretas, que se coordinan en estructuras de conjunto o agrupamientos, más importante son la seriación y la clasificación.

Durante el periodo de la inteligencia representativa el niño hacía una hilera de fichas rojas igual a otra de azules, teniendo en cuenta su longitud y no el número. Bastaba separar, ante su vista, las fichas de una de las hileras para que dejase de creer en la equivalencia numérica. A partir de los siete años la posibilidad de ordenar sucesivamente una serie de medidas crecientes o decrecientes supone, un no tener en cuenta las diversas cualidades de los objetos, para atender sólo a su aspecto cuantitativo.

Al final del periodo anterior era capaz de representarse correctamente un espacio bidimensional, pero  fracasaba al dibujar las perspectivas de tres montañas de cartón cuando eran visualizadas desde diversos puntos de vista. Hacia el final de este periodo podrá representarse adecuadamente las tres dimensiones. El paso de la inteligencia representativa a la lógica concreta puede ser relativamente brusco. La aparición de las operaciones lógico concretas se traduce también en cambios de intereses. El niño empieza a interesarse ahora por los animales, las plantas, otros países y todas esas facetas del mundo material que antes parecía ignorar, debido a su egocentrismo. Pero a pesar de todos los progresos, el niño sólo es capaz de razonar sobre aquello que puede recibir y manipular. Hacia los siete años admite ya que la cantidad de materia permanece constante en una bola de plastilina que cambia de forma. Pero hasta los nueve años no admite que el peso de la bola que cambia de forma siga siendo el mismo, y hasta los once o dice años, coincidiendo con el nacimiento del pensamiento lógico formal, no admitirá que el volumen sigue siendo el mismo

La adquisición de la constancia del volumen depende de la adecuada representación del espacio tridimensional. La idea de constancia surgirá cuando el niño sea capaz de atribuir un signo-x,y,z- a cada una de estas dimensiones. altura, anchura y profundidad y comprenda las relaciones reversibles que  se establecen entre sus cambios cuantitativos.

Socialización por los iguales

Al inicio de esta etapa el niño se ha socializado básicamente en el ambiente familiar.  La actitud del niño hacia el profesor es indicativa de este proceso de socialización familiar. Hubert encontró que los niños menores de seis años piensan que su profesor, lo mismo que su padre, es el mejor y tratan de agradarle por todos los medios. Hasta los seis o siete años los niños acusan a cualquier compañero que viola las normas del profesor, y el que aún lo hace es acosado de acusica o chivato, siendo rechazado activamente por los demás niños. Ya al comienzo de este periodo se inicia un desplazamiento del interés del niño de los mayores por sus iguales, como he mencionado antes.

Al inicio de este periodo comienza la colaboración en los juegos infantiles. El proceso de colaboración con los iguales da lugar a la formación de grupos infantiles. Al principio de este periodo estos grupos parecen formarse espontáneamente, como consecuencia de las relaciones de vecindad que tienen lugar en la escuela y en el campo de juego. La dificultad para ser admitido en un grupo infantil va aumentando desde el comienzo hasta el final de este periodo. Los niños forman, generalmente, grupos más fuertes que las niñas. Ahora voy hacer especial énfasis en el tema de las pandillas, debido a su importancia en el desarrollo psicológico en esta etapa:

Las pandillas son unisexuales, están formadas por niños del mismo sexo, incluso en aquellos niños que siguen un sistema de coeducación. Parece como si los niños de un mismo sexo se agrupasen para identificarse mejor a si mismos, mientras vigilan los movimientos del sexo contrario a distancia. Las actividades de la pandilla está, en cierto sentido, marcadas por el secreto. Los miembros de la pandilla se reúnen en múltiples ocasiones para tratar sus cosas. Tienen una peculiar manera de vestir, hablar y moverse, en la que no están ausentes determinadas consignas. Pueden permanecer hablando durante horas de las relaciones que se establecen en el interior de la pandilla y buscando la forma adecuada de reglamentarlas.  La violación del secreto que rodea a las actividades de la pandilla es una de las faltas más graves que pueden cometerse y causa de expulsión inmediata. La amistad, por encima de todo, es algo aceptado por los miembros de la pandilla y de la cohesión y estabilidad. Las pandillas tienen una matizada actividad anti-adulta, en el sentido de que realizan sus reuniones lejos de la mirada de los adultos y envueltas en secreto. Es una actividad anti-adulta más de distanciamiento que de acción; esto último será lo propio de las bandas adolescentes. En el interior de la pandilla es posible distinguir diversos tipos de miembros. Normalmente existe un líder que es el sujeto que más simpatía atrae hacia sí y que tiene mayor ascendencia entre los demás. Unos líderes de pandillas actúan como gobernantes democráticos que están atentos a las necesidades de sus súbditos para ayudarles, pero otros líderes se manifiestan mucho más autoritarios o incluso, tiránicos, actuando sólo en beneficio propio. Junto al líder es posible también distinguir un oponente que es el encargado de combatir al líder y proponer soluciones alternativas. Cuando el oponente con sus seguidores logra vencer al líder y a los suyos aparece una nueva organización de la pandilla, en la que el antiguo oponente ocupa el puesto de líder y, generalmente, el antiguo líder pasa a desempeñar el papel de oponente, cuan círculo vicioso.

Son muchos los estudios realizados sobre la personalidad, tipología y características del líder de la pandilla. Los lideres de la pandilla de chicos destacaban por su vigor físico, su agilidad, generosidad y capacidad de organización , mientras que los líderes femeninos se caracterizaban por ser chicas mas agraciadas y elegantes. El líder como tal persona tiene uuna gran influencia en la conducta de los demás miembros del grupo. Su manera de hablar, su forma de vestir y de moverse termina extendiéndose entre los demás. En esencia,  La pandilla cumple la misión de adaptar al niño procedente de la familia a las normas y principios de convivencia de una sociedad determinada.

Las amistades al comienzo de esta etapa son muy frágiles; se trata de relaciones de vecindad. Hacia la mitad de este periodo estas relaciones de amistosa vecindad se transforman en relaciones de verdadera amistad. Los niños  ya no son amigos de toda la clase, sino que muestran su preferencia por determinados niños.

Escolaridad del niño

 Aptitud para la escolaridad

Si el niño inicia la escolaridad con la realización de una serie de aprendizajes más o menos típicos-lectura, escritura y cálculo- es preciso que cuente también con aptitudes psicológicas necesarias para llevarlos a cabo. Estas aptitudes deben ser de tipo cognoscitivo, pero también de tipo afectivo, no en vano debe integrarse en un nuevo ambiente extraño para él y realizar una serie de esfuerzos para aprender. A principios de siglo se concebía la aptitud para la escolaridad como el resultado de un determinado estado madurativo, de ahí que la edad cronológica, presuntamente ligada a la maduración biológica, venía a ser el criterio fundamental de aptitud para la escolaridad.

Considerar la aptitud para la escolaridad condicionada básicamente por factores madurativos endógenos respondía al modelo madurativo de la evolución psicológica que la consideraba como algo natural. Dentro de este modelo se debía posponer todo aprendizaje, del tipo que fuese, hasta que el niño contase con la maduración biológica suficiente como para llevarlo a cabo. Pero resultada claro que las medidas biológicas eran poco predictivas del éxito o el fracaso escolar, de ahí que se fuera extendiendo el criterio de que lo realmente importante eran las aptitudes psicológicas del niño.  La aparición de las pruebas de inteligencia hizo posible medir algo que venía estimándose con criterios totalmente subjetivos.

Según las pruebas de inteligencia, los niños que obtenían un CI de 100 deberían rendir en el colegio en forma análoga a los compañeros de su edad, los que obtenían puntuaciones superiores, por encima de los de su edad, y los que tenían inferiores, por debajo.

El CI de 70 fue tomado como límite de la normalidad. Los niños que tenían un CI inferior a 70 eran considerados subnormales y mostraban grandes dificultades para realizar los aprendizajes escolares. Los niños que tenían un CI por encima de 140 eran considerados superdotados y , naturalmente, realizaban los aprendizajes con suma facilidad. Las pruebas de inteligencia supusieron una gran ayuda a la hora de estimar si los niños estaban preparados o no para realizar los aprendizajes escolares. Ocurría que muchos niños obtenían buenas puntuaciones en las pruebas de inteligencia, pero fracasaban en la escolaridad. A estos niños se les calificó como pseudo-subnormal. Se pensó que, seguramente, eran factores de tipo emocional, los que impedían que estos niños rindiesen e la escuela de acuerdo a sus posibilidades. La inadaptación emocional impedía el rendimiento intelectual normal.

Pero realmente las cosas no son tan sencillas. Los llamados pseudo-subnormales, por ejemplo, no tienen que ser niños aptos para la escolaridad teóricamente, que en la práctica ven dificultado su rendimiento escolar por inadaptación emocional. Es muy posible que en estos niños lo que falle sea la organización espacial, la coordinación motriz o las estructuras lingüísticas necesarias para el aprendizaje a la lectura, escritura o cálculo. Si la prueba de inteligencia utilizada no mide esta aptitudes es posible que las puntuaciones en ella sean normales, pero que el niño, a pesar de todo, no sea apto para la escolaridad.

Los nuevos planeamientos toman el cociente intelectual como un factor más para enjuiciar la aptitud para la escolaridad, pero tienen en cuenta también el análisis de las aptitudes psicológicas precisas para el aprendizaje de la lectura, escritura y cálculo. Estas aptitudes psicológicas no son otra cosa que funciones neuro-psicológicas. Ser capaz de leer supone la atribución de una serie de palabras a los signos gráficos. Para conseguirlo hay que estar primero en posesión de un lenguaje correctamente desarrollado, ser capaz de discriminar perfectamente los signos gráficos visuales, para, por último, atribuir estos grafismos a las palabras correspondientes de forma que sean comprendidas. La escritura supone la capacidad de traducir este mismo lenguaje desarrollado en los movimientos práxicos adecuados.

Las funciones neuropsicológicas implicadas en los aprendizajes escolares dependen del tipo de aprendizaje que el niño debe realizar en la escuela. El desarrollo del lenguaje y las funciones viso-espaciales son los dos escalones madurativos básicos para la realización de los aprendizajes escolares. El lenguaje se desarrolla primero y la organización viso-espacial lo hace con bastante retraso

El fracaso escolar

¿Cuándo hablamos realmente de fracaso? Hablamos de fracaso cuando un niño no es capaz de alcanzar el nivel de rendimiento medio esperado para su edad y nivel pedagógico.

Dado que el único criterio para evaluar el éxito o el fracaso de los niños, son las calificaciones, el fracaso se traduce en suspensos, que por supuesto suelen ser masivos y hacer que los padres ya no sepan qué hacer con ese niño o ese joven. No vamos a hablar de uno o dos suspensos en alguna evaluación, que pueden ser absolutamente normales y superables, sino de esos otros niños cuyas calificaciones son negativas al finalizar el curso escolar. Para delimitar aún más el campo del que estamos hablando, podríamos referirnos a aquellos alumnos que hayan acabado el curso con más de dos asignaturas pendientes, que es cuando en principio repetirán curso, lo que evidentemente sería una medida del fracaso escolar, aunque en niveles prácticos y hasta la ley de calidad, debido a la coordinación entre los padres y los profesores, a veces se iba pasando a los niños de curso, y así se aplazaban los conceptos de fracaso escolar hasta la finalización de cada ciclo de primaria o secundaria que no pudieran superar, situación que en la actualidad, se ha reformado.

Muchas son las causas que pueden originar un fracaso escolar. Las más reseñables son los trastornos de aprendizaje y los trastornos emocionales. Las cifras varían según los diferentes estudios, pero son aproximadamente las siguientes: Sólo un 2% se debe a factores intelectuales. Alrededor de un 29% de fracaso se debe tanto a trastornos de aprendizajes, entre los que destaca por su importancia la dislexia. Aproximadamente la misma proporción se debe a factores emocionales de todo tipo y un preocupante 10 % lo ocupa en este momento, el trastorno más estudiado en España en psicología infantil en los últimos años: TDAH, o trastorno de déficit de atención con hiperactividad.

En México, por ejemplo, el 37% de los adolescentes abandonan la escuela, en zonas urbanas las mujeres abandonan los estudios y en zonas rurales la mayoría son varones. Se observa una tendencia en diversos países a que el fracaso escolar de los chicos sea mayor que el de las chicas. Esto ha planteado el debate de a qué se debe el diferencial de rendimiento educativo entre chicos y chicas. Hay quienes sostienen que estas diferencias se deben a características psicológicas asociadas de forma natural a cada sexo. Por otra parte, hay quienes afirman que estas diferencias se deben a las relaciones de género, a cómo chicas y chicos se desenvuelven en el entorno escolar, siendo las chicas más obedientes con el orden escolar, mientras que los chicos tienden a ser más rebeldes, para desafiar la autoridad establecida. Por último, hay quienes sostienen que chicos y chicas se enfrentan a diferentes oportunidades laborales. Las oportunidades laborales de las mujeres con bajo nivel educativo son mucho peores que las de los chicos, por lo que ellos estarían tentados de dejar el sistema educativo y ponerse a trabajar en mayor medida que las mujeres.

VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 9.0/10 (1 vote cast)
VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 0 (from 0 votes)
La psicologia del niño en la segunda infancia 7-11 años, 9.0 out of 10 based on 1 rating

Leave a Comment

Directory powered by Business Directory Plugin